domingo, 30 de agosto de 2009

Pasteles de Belem




El otro día vinieron a mi casa a comer Paqui y Julia.
Y preparé de postre estos pastelitos.
Era la primera vez que los preparaba. Y la verdad es que aunque me gustaron, me gustaron mucho más los pastelitos de arroz. Que son parecidos. Pero la parte de arriba queda como mas cuajada.
ESta receta se la copie a Bea de enjuliana que tiene un blog que siempre os recomiendo, porque como tiene una tienda de cosas de repostería siempre utiliza lo último para hacer sus postres. Además de tener buena mano, claro porque por mucho utensilios que tengas...
http://tuereselchefenjuliana.blogspot.com/2009/02/mis-pasteis-de-belem
Aquí teneís la receta de estos dulces.

No hay manera de que yo sea capaz de poner un enlace como Dios manda. A ver si algún alma caritativa me lo explica.

Le pregunté a Paqui mientras comíamos, por alguna anécdota para publicar en el blog, y la verdad es que después de tantos años de amistad, tenemos para todos los publicos.

Y ahora colgando la foto me acabo de acordar de una muy graciosa, donde mostramos con orgullo nuestro enorme aire de catetas de pueblo. ( Hoy en día casi es un valor ser cateta de pueblos y nosotras lo lucimos por el mundo).

Mérida. Badajoz. Hace tantos años que no quiero ni pensarlo.

De estos viajes donde dos amigas quieren desconectar y pasarlo bien.
Hotel de cuatro estrellas ( dos amigas ya totalmente arruinadas pero no se notaba).
El chico que nos atienden amablemente y nos da una cartoncito y nos desea feliz estancia.

Paqui y yo esperando la llave. "Perdona ¿Nos das la llave?"
"Se la he dado, la tienen ahí" y sigue con sus cosas.

Paqui y yo mirando el mostrador. Y venga a mirar el mostrador. "Perdona pero no está"
El chico venga a dar vuelas. "Sí, sí está con el cartón".

Paqui y yo cada vez más mosqueda. " Este tío es tonto eh... aquí no hay ninguna llave"

De nuevo las dos amigas en acción. "Mira perdona pero no tenemos la llave"-
El chico con una mirada de "estas dos son tontas de remate" Saca del cartón una tarjeta y nos dice mirando la tarjeta y luego mirandonos a nosotras: "esta es la llave. Con esto pueden abrir la puerta".





Las dos muertas de verguenza, nos vamos para arriba.
Abrimos con esa cosa tan moderna la puerta.
Guau que habitación más chula. A ver el cuarto de baño. Uy no hay luz. Aquí tampoco.
Pues vaya con el hotel de cuatro estrellas, que ahora no tiene luz.
Buscamos y buscamos a ver si había algún interruptor. Pero nada...

Se va a enterar el chico ese, que ahora no nos ha dado luz, por catetas.
Llamamos a recepción.

"Perdona, no tenemos luz"

"¿Han metido la llave?

Hay que ver que tonto es este chico. Alma de cántaro, sino meto la llave no entro en la habitación, sino entro no puedo llamarte desde el télefono de mi habitación. Pues claro que he metido la llave.

"Subo en seguida"

Y allá que viene el chico enseguida.
Nos mira como si fueramos tonta y nos pide la llave. Y la mete por una rajita que hay justo al lado de la puerta. Anda se hizo la luz ( las habíamos encendido todas).

Ya habíamos hecho el ridiculo un ratillo más...que le vamos hacer.

Anda que no era una aventura cada viaje....

Paqui me recordó otro que no tiene desperdicio. Como hacerse de calor en Toledo en agosto. Pero esa será en otra entrada.

Mirad como dejan los platos en mi casa mis invitadas...

miércoles, 26 de agosto de 2009

Chapatitas a la catalana


Aunque la receta de las chapatas ya está publicada, y las modificaciones son lígeras no es más que una excusa para escribiros.
Sí, me siento abrumada, contenta y sorprendida por todos los correos que he recibido en este "parón" obligatorio.
Mi super jefe me ha dado la mañana libre para limpiar mi casa ( es que eso de ser mujer no está pagado, porque lo de libre... vamos a dejarlo ahí). Y yo he querido desayunar en mi terraza( después de limpiarla claro) mirando el mar y disfrutando de la paz que no he disfrutado en todo el verano. Pero ya veis eso hace que ahora lo aprecie mucho más.
Estas chapatas son diferentes a la receta original de Boston,que os acompaño, en que tiene un poco más de levadura y un poco más de agua. Como resultado ha salido algo muy parecido a un mollete de Antequera ( o de Alameda que visto lo visto están casi más ricos).

Hoy voy a dedicarle mi receta a alguien que fue muy importante para mí. Durante seis largos años fuimos amigos, compañeros de facultad, complices, amantes y sobre todo pareja. Ayer me dijeron que acaba de perder su bebe y no pasaba un buen momento. Sé que este blog donde siempre ocurren milagros, le hará llegar mi ánimo ( y sino Paqui, has tú el milagro).

Hace ya muchos años de esta historia, pero nunca la olvidaré igual que todos sus protagonistas.

Eramos un grupo de amigos,que en agosto decidió, con nuestro espíritu aventurero, hacer senderismo por la sierra de Grazalema. Tres parejas, de las cuales hoy solo queda el recuerdo ( y la amistad por supuesto).

Paqui, mi mejor amiga, era prima de Antonio, mi ex novio. Y eso me daba la suerte de llevar el paquete entero de vacaciones. Nosotras lo preparábamos todo entre risas y búsquedas interminables de ofertas y casas de alquiler.

Seis personas en una oficina de información( es un dato importante que fuéramos seis, porque los seis no pudimos entender mal). La amable chica,de la cual nos acordaremos toda la vida, nos dio el mapa de una ruta, de nivel bajo, nos dijo , 20 minutos ida, 20 minutos vuelta. El salto del cabrero...no olvidaré nunca el nombre.

Agosto a las cuatro de la tarde. Seis personas y ...dos botellas de agua de un litro y medio. Suficiente para un paseo de 40 minutos. O quizás menos, estábamos muy acosturmbrado a andar por el campo, a hacer senderismo y contábamos con la orientación de Antonio, que no se perdía nunca.

A la hora de caminar, ya se nos había acabado el agua. Y no veíamos ni al cabrero ni el salto.
A las dos horas nos paramos en asamblea general. Seguir andando era ...una locura, lo mejor era volver.

Pero Antonio y yo, después de tanto camino queríamos ver el salto, la cabra y la madre que los trajo al mundo a los dos. Y seguimos caminando. los demás se quedaron bajo la sombra de un árbol descansando.

Por fin llegamos. Tres horas menos cuarto.
Cuando llegamos, nuestros amigos estaban descansando. Pero se unieron a la fiesta unas pocas amigas con las que no contábamos.

Hubo un momento que no me veía las manos. Tenía tantas moscas pegadas que aunque las agitaba, no se iban.
En un momento de desesperación, entre la desidratación y las moscas que empezaban a comerme, le pedí a mis amigos que me dejaran morir en paz. Moriría en el campo, rodeada de gente ( bueno de moscas). Literalmente no me quedaban fuerzas. Ya no.

Pero mi amiga Paqui, pegando una patada a mi dramatismo, me sacó de mi estupor, siempre ha tenido mucha fuerza y más determinación que yo, no me dejó morir en aquel campo, alegando que le hacía mucha más falta de lo que yo suponía. Y arrastra, moribunda, me llevaron ( a mí a las quinientas moscas)

Cuando a ellos ya no les queda fuerzas, vieron una casa ( yo ya prácticamente ni veía). Y nos acercamos a pedir ayuda. Básicamente agua. Y salió un señor, que nos ofreció su botijo.
El señor era pa verlo. Tenía mas concentración de manchas de las que hubiese podido ver en toda mi vida junta.
Y el botijo. Una estampa que no olvidaré mientras viva.

Con deciros que con la sed, la muerte en mis talones, dudaba si beber o no. Estaréis pensando muchacha, no tendrías tanta sed. Evidentemente lo pensáis porque no visteis el botijo de aquel señor.
Porque era como debatir morir de sed o morir de muerte por alguna de las mil quinientas infecciones estomacales que podía contagiarte. Yo creo que supimos que era un botijo porque éll nos lo dijo...
Justo cuando me tocaba a mi( no es que mis amigos no me lo ofrecieran antes, solo intentaba recobrar fuerzas para primero agarrarlo y después beber) el buen señor nos dice que él lo llena ahí en un pequeño arroyo de agua corriente.
Entonces me di cuenta que la fortuna estaba de mi parte.
Y todos al arroyo. A beber aguita fresca. Ala...

Hasta aquí podía ser una historia divertida. Y nada más. Pero...

Al día siguiente, empecé a encontrarme mal. Paqui estaba mal. Y los demás estaban en urgencias. Dos estaban hospitalizados.
Nos hicieron cuestionarios sobre lo que habíamos comido. Pero...no coincidíamos en nada. Yo no como carne y no puedo tomar leche ni derivados, así que el único factor común que teníamos era el pan y el agua.
Por lo que los médicos, sabios hombres, nos dijeron que ese agua tan fresca, tan buena y con aquel sabor tan rico... no era muy amiga nuestra.

Después con los años, hemos aprendido la lección. No caminar en agosto. No ir de ruta sin agua. Y no beber agua de cualquier parte.

No esta mal... ¿no?



Para dar la forma a las chapatitas y que queden tan cuadraditas, he utilizado una regla del cole. Ya puestos a limpiar he limpiado hasta las reglas. Es curioso porque al ponerlas de forma lateral y cortalas con ella me han quedado así.
Ingredientes:
Ingredientes masa madre:
170 gr. harina de fuerza
125 ml. agua mineral (templada)
12 gramos de levadura fresca
Ingredientes masa pan:
230 gr. harina de fuerza
170 ml. agua mineral (templada)
12 gramos de . levadura fresca
10 gr. sal
30 ml. aceite de oliva Virgen extra
Preparación:
Preparación masa madre:
La noche anterior verter en un bol el agua templada junto con la levadura y la harina amasar con las manos. Tapar con papel film y dejar a temperatura ambiente de 12 a 15 horas.
Verter en el vaso , la masa madre, el agua, la levadura, el aceite, la harina y encima de todo la sal. Programar 30 segundos, velocidad 6 y seguidamente 5 minutos a velocidad ESPIGA.

Luego he dejado levar la masa como dos horas dentro del vaso.
Después la he cogido con un poco de harina y la he puesto en una bandeja con forma alargada y con una regla he ido dando la forma de barra larga y aplanada.
Luego con la misma regla he cortado porciones.

Es díficil de manejar. Pero si le echamos más harina no nos quedará sueve y crujiente.

Luego las he metido en el horno a docientos grados hasta que han estado doraditas.
He metido dentro un cuenco con agua, para que el vapor de esta agua las ponga crujientes.


Luego las he rellenado de aceite de oliva, tomate y jamón serrano.

Pa comerse 4. No me siento nada culpable de ello ( eran chiquitas eh...)

lunes, 24 de agosto de 2009

Pastel jugoso de manzana y caramelo



Antes de nada quiero daros las gracias por vuestros comentarios y vuestros correos.
No me he ido al extranjero y no he estado de vacaciones, todo lo contrario, varios proyectos me han tenido alejada del mundo culinario.
A pesar de no haber tenido la sensación de verano, si que he disfrutado mucho porque siempre tengo la suerte de trabajar en cosas que me gustan.
Quiero darles las gracias a Carolina, por sus correos y ayuda.
A Marita por estar ahí siempre, leyéndome desde los otros mares.
Y a Lourdes, que me lee y escribe siempre con sabios consejos.
A TODOS los que me habéis escrito diciendo me que me echáis de menos GRACIAS.

Cuando tenga un poco más de tiempo...paradojicamente cuando empiece a trabajar, os contaré algunas historias. Ha sido un verano diferente, con mucho trabajo, pero también mucho deporte. Creo que ya mismo podré jugar al padel sin estar roja de verguenza. Y de la bici, bueno casi doy la vuelta sin tener que bajarme ( los escalones no, para que nos vamos a engañar). Y eso de correr tanto, creo que cuando tenga que salir corriendo en el cole detrás de los enanos, que este año me toca tres años ( que ilusión la edad más bonita del mundo)estaré bastante entrenada.


Os traigo un bizcocho algo particular. Es húmedo y jugoso, de sabor y textura extraños. Pero a pesar de eso es riquísimo. Al menos a mi me ha encantado. Pero tengo que advertir que es diferente a todo lo que había probado. Tiene como un punto de puding. Pero es un bizcocho.
Esta receta me la dió hace mucho tiempo una amiga cuentacuentos, y removiendo unos papeles, la encontré. Me avisó tantas veces de lo díficil que es cogerle el punto y que salga buena...que la ha hecho un poco asustada. Pero he tenido suerte. Me ha salido para comermela entera de golpe.




Ingredientes
3 huevos
150 de azúcar
110 de zumo de manzana
70 de aceite de oliva
200 de harina con levadura
Una cucharada pequeña de canela
Caramelo líquido (royal)


Batir los huevos con el azúcar muy muy bien (5 minutos velocidad 3 y medio y temperatura 37)
Añadir la manzana triturada (o añadir a trocitos y poner velocidad 4 diez segundos)
Añadir el zumo de manzana y mezclar ( 5 segundos velocidad 4)
Echar el aceite y mezclar (5 segundos velocidad 5)
Mezclar con la harina ( 5 segundos velocidad 5)
Por último echar la canela y remover.

Poner en el recipiente y echar en forma de pequeños hilos, el caramelo líquido.
Mover un poquito de manera que quede como marmolado.

Meter en el horno 15 minutos a 180. Cuidado, porque cada horno es un mundo y estos dulces deben de estar en su punto. Si se pasa horno quedan algo duros y secos.
Deben de quedar jugosos y tiernitos.

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