jueves, 8 de mayo de 2008

BIZCOCHO de aceite de oliva.


Este bizcocho es muy conocido, y fácil. Siempre sale bien, así que es una apuesta segura si queremos quedar bien.
Sólo hay que pesar los cuatro huevos (Pable te sin cáscaraaaaa) y poner el mismo peso en los siguientes ingredientes.

INGREDIENTES.
4 huevos ( han pesado 253)
253 gramos de harina
253 de aceite de oliva
253 gramos de azúcar
5 gramos de levadura (echar el sobre entero si os gusta mas esponjoso)

Batir los huevos con el azúcar muy bien. Añadir poco a poco, el aceite. Cuando ya esté todo, mezclar en un bol la harina con la levadura. Y echar poco a poco a la mezcla anterior.

Yo lo he puesto en el horno 30 minutos a 180 grados. Pero eran moldes pequeños...



MI MAESTRA

Todo el mundo tiene esta vida un maestro o maestra que recuerda con cierto cariño.
Si ese maestro aparece en tu vida adulta, puede que te enseñe todavía cosas más fundamentales.
Conocí a Isa cuando empecé a estudiar en el camino de la educación. Era mi profesora de pedagogía.
Sólo hay una palabra que defina a Isa con exactitud: "diferente".
Isa es diferente en todo. En su forma de ver la vida, en su forma de jugar con el mundo, en su forma de comer y vivir, en su forma de disfrutar.
Yo en aquellos días estaba perdida. Todo el mundo me hacía ver lo diferente y rara que era. Mis amigas me acusaban de no compartir nada con ellas, de ser reservada. Mis padres se preocupaban por que pasaba demasiadas horas leyendo en mi habitación.
Isa apareció en mi camino en el momento justo.
En los primeros días de clase, en un ejercicio de expresión corporal, me desmayé. Trabajaba por la tarde en una tienda, y por la noche cuidando una señora mayor. Mi cuerpo no pudo más y se quedó en el sitio. Clavado.
Jamás olvidaré la mirada de Isa, cuando me espabilé. Creo que eso fue lo que me hizo soñar con ella esa noche. Es curioso que muchas de mis relaciones haya empezado con eso, con un sueño.
A la mañana siguiente le conté mi sueño, y cuando terminé, Isa, me dijo que quería hablar conmigo en privado.
Aquí empezó un camino que me ha hecho llegar hasta donde estoy hoy.
El sueño, resultó ser una realidad que yo no podía conocer, ni siquiera intuir. Isa se impresionó mucho con los detalles. Pura casualidad supongo.
Nos hicimos amigas. Empecé a cultivar la sana costumbre de escribir para expresarme. Nos escribíamos cartas donde nos descubríamos mutuamente. Una cada día. Largas, largísimas. Empecé a fomentar un lenguaje al que podía dar vida.
Guardo cada escrito de Isa con recelo. Eran parte de mí. Ver como me veía la gente, analizar cada una de mis conductas a través de sus ojos me cambió la vida.
Siempre se lo digo, que hubo un antes y un después en mi vida. Antes y después de conocerla. Y ella siempre me contesta la mismo, que no entiende porque.
Isa fue mi maestra en educación y en la vida.
Con ella aprendí a ver a los alumnos de otra manera. Intentar que el aprendizaje sea un proceso de ellos mismos para ellos mismos sin pasar por mí. Creo que puso en mí las bases para seguir aprendiendo. Y eso es la educación. Enseñar el camino para ser autónomos, poder construir tu propio aprendizaje y disfrutar de ello.
Me hizo ver que ser "rara" era algo maravillo. Y me abrí al mundo. Empecé a disfrutar de mis diferencias como un don. Y todavía después de 16 años lo sigo haciendo.
Me encantaba quedarme a dormir en casa de Isa. Todo olía diferente. Sus infusiones, su música étnica y sus conversaciones siempre estaban llenan de magia. Hasta su cama era diferente, un gran futón que a mi se me antojaba como el de la bella durmiente.
Recuerdo que había construido un mueble con ladrillos. A veces me quedaba mirando y no podía dejar de sonreír, me encantaba. Una cosa tan sencilla, de lo más original.
Conocer a Isa y esta extraña relación tuvo un coste. Que en la primera evaluación fuera la única alumna con todas las asignaturas con sobresaliente no estuvo bien visto. YO era la amiga de la profe. Mis compañeros se callaban cuando yo llegaba.
Para colmo también entable amistad con el profesor de prácticas, Juanjo, un chico tierno y dulce, que hoy en día tiene dos hijas preciosas que me siguen cuando cuento cuentos. Y con el profe se psicología y fisioterapia, dos de mis mejores amigos hoy en día. Mi psícologo y mi médico de cabezera respetivamente.
Le dedico esta receta a Isa porque hoy día 7 de mayo es su cumpleños.
Tengo un montón de regalos de Isa todavía en mi vida. Los de cumpleaños, los de navidad y los de sus innumerables viajes por el lado oculto del mundo.
Isa y yo compartimos nuestra pasión por seguir aprendiendo, por la lectura, el cine independiente y los dulces.
Ahora llevamos caminos muy separados y no nos encontramos.
Pero tengo la seguridad de algún día nuestros caminos se cruzarán con la misma intensidad y voy a volver a disfrutar de ella.


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