Hoy nos vamos a aprender que es una foccia y como hacerla. Es muy sencillo y su sabor es muy peculiar. Sus ingredientes básicos, fáciles de conseguir y su resultado, gusta a todos. Pequeños y grandes. Por el aspecto puede parecer una pizza, pero se le echa de menos el queso..
La focaccia es típicamente italiana. Significa "hogaza" y es aliñada con sal gruesa, romero y aceite de oliva. A mi personalmente me gusta con tomate y jamón serrano. Pero solo añadiendole unas aceitunas negras, tenemos un aperitivo para todos los de la casa estupendo.
Ni que decir tiene que la calidad de aceite le va a dar calidad a la foccacia.
Vamos a ver como se hace...
Necesitamos:
Masa de pan ( cualquiera que nos guste)
•20 gramos de sal
un Kilo de harina de fuerza
•70 gramos de levadura prensada
•540 gramos de agua fría ( si lo vamos a hacer a mano, pues agua templada
1. Disolvemos en primer lugar la levadura en el agua. Si lleva un amasado largo, se puede poner sin diulir, en el propio bol con la propia fricción se va activando. En este caso de la segunda manera da muy buenos resultados.
2. Tamizamos la harina ( no es estrictamente necesario, pero a mi me gusta)
3. Mezclamos echando primero la mitad de la harina y luego el resto ( es decir en dos veces)
Amasamos a mano o a maquina. Esta lista cuando coges una bolita la estiras entre los dedos y ves como queda un tejido, con capitas. Las condiones optimas 35 grados con un 85 por ciento de húmedad.
En amasadora puedes ponerlo a masar durante unos cinco minutos.
Aceite de oliva virgen
Romero
tomate y jamón ( si quereís , queso, carne etc...)
La foccacia solo tiene un par de secretos.
Tienes que echar aceite abajo de la masa.
Hundir con el dedo hasta tocar la base. Esto va a hacer que haya como pequeños surcos característicos.
Rociar con agua.
Echar el aceite de oliva y el romero.
Y los demás ingredientes.
Levar hasta que la veas doblar su volumen y listo..
El horno también es diferente. Hay que ponerlo primero a 210 grados diez minutos.Después bajamos la temperatura hasta 190 grados. Cuécela 15 minutos más y listo....
Hacer un buen pan casero no es fácil. Solo hay que tener e cuenta unos principios básicos y utilizar la paciencia.
Si no hacemos bien un solo paso, pues el resultado puede ser frustante una y otra vez, y no saber en que nos estamos equivocando.
Voy a explicar detenidamete hoy como hacer pan casero, todo lo que os voy a explicar es una mezcla del fruto de mi experiencia y lo que aprendí cuando estudié las masas fermentadas en pastelería.
Vamos primero por la materia prima.
1. Harinas
La harina que necesitamos para hacer pan es harina de fuerza. Vamos a ver las características de la harina de fuerza:
es una harina con menos almidón
el color es más amarillo
es menos suave al tacto
si la apretamos con la mano, se queda, no se suelta
tiene más proteínas, es decir tiene más gluten.
Esto es lo que la hace perfecta para hacer masas fermentadas. 2. La levadura Hay dos tipos de levaduras:
levadura quimica
levadura natural
La levadura quimica es que se utiliza para masas abizcochadas (bizcochos, galletas etc...) En España la marca más conocida es Royal, pero ahora hay muchas marcas blancas ( mercadona, carrefour) que comercializan levadura de buena calidad a buen precio. La levadura natural puede aparecer en tres formas:
Levadura natural, que se añade al final del amasado, no hace falta disolverla en agua
Levudara prensada, procedente de la cerveza. Hay que disolverla en agua ( en algunas ocasiones puede ser en leche u otro líquido)
Levadura deshidratada. Es igual que la prensada, pero seca. Siempre hay que mezclarla con la harina, nunca se añade sola.
Yo suelo trabajar con la prensada, que suelo comprar congelada, porque me da mejores resultados. La levadura es algo muy delicado, y si rompemos mucho rato la cadena de frío puede que se quede inactiva 3. La sal La sal es fundamental en el proceso del pan. Y yo diría que en toda la pastelería. La sal tiene una característica, y es que es higroscópica ( vamos que absorve agua). Por eso hay que añadirla siempre al final de la preparación. Tampoco es muy amiga de la levadura. 4. El agua Creo que el agua es el elemento que más errores nos hace cometer... La levadura es el medio donde la levadura se va a desarrollar. La levadura muere a 50 grados. Es decir nunca podemos calentar el agua más de 30 grados. Algunas veces, para algun tipo de masas, que necesita de mucho amasado, es conveniente que esté más fría, porque con el amasado se genera calor ( sobre todo el algunas amasadoras) y puede que todo nuestro esfuerzo sea inútil, porque la levadura no se va a desarrollar correctamente. Nadie parece ponerse de acuerdo si el agua del grifo es mejor que el agua embotellada. Yo, desde mi experiencia, tengo mejores resultados con el agua embolletada.
Vamos ahora a como se hace estas chapatitas tan ricas.
Necesitamos :
Un kilo de harina de fuerza
20 gramos de sal
70 gramos de levadura prensada
540 gramos de agua fría ( si lo vamos a hacer a mano, pues agua templada
1. Disolvemos en primer lugar la levadura en el agua. Si lleva un amasado largo, se puede poner sin diulir, en el propio bol con la propia fricción se va activando. En este caso de la segunda manera da muy buenos resultados.
2. Tamizamos la harina ( no es estrictamente necesario, pero a mi me gusta)
3. Mezclamos echando primero la mitad de la harina y luego el resto ( es decir en dos veces)
Amasamos a mano o a maquina. Esta lista cuando coges una bolita la estiras entre los dedos y ves como queda un tejido, con capitas. Las condiones optimas 35 grados con un 85 por ciento de húmedad.
En amasadora puedes ponerlo a masar durante unos cinco minutos.
Esta masa lleva solo dos fermentaciones, porque no necesitamos que tenga una miga demasiado esponjosa,es una masa compacta.
Cogemos un trocito de masa. Y vamos a hacer el voleado. ESte paso es fundamental en las masas levadas.
Consiste en coger la bola con la mano, aprentar y dar vueltas. Para que la masa se apriete.
Dejamos la bolita ya con forma de rectángulo, a fementar....
También puedes hacer como una barra de pan larga y cortar triángulitos directamente..
Mejor tapados con un paño húmedo,que va a evitar la oxidación del pan.
Duando haya doblado su volumen, lo metemos en el horno. El horno tiene que estar puesto solo abajo. Es la mejor manera de que el pan salga perfecto. Y meteremos un recipiente de barro pequeño con agua, para que genere humedad.
Los he tenido 18 minuto a 180 grados, pero cada horno es un mundo...
Y tendemos esta miga tan estupenda, y pan con un sabor espectacular¡¡
¡¡¡Y listo para hacer unos bocadillos crujientes y muy sanos¡¡¡
Aunque la receta de las chapatas ya está publicada, y las modificaciones son lígeras no es más que una excusa para escribiros. Sí, me siento abrumada, contenta y sorprendida por todos los correos que he recibido en este "parón" obligatorio. Mi super jefe me ha dado la mañana libre para limpiar mi casa ( es que eso de ser mujer no está pagado, porque lo de libre... vamos a dejarlo ahí). Y yo he querido desayunar en mi terraza( después de limpiarla claro) mirando el mar y disfrutando de la paz que no he disfrutado en todo el verano. Pero ya veis eso hace que ahora lo aprecie mucho más. Estas chapatas son diferentes a la receta original de Boston,que os acompaño, en que tiene un poco más de levadura y un poco más de agua. Como resultado ha salido algo muy parecido a un mollete de Antequera ( o de Alameda que visto lo visto están casi más ricos).
Hoy voy a dedicarle mi receta a alguien que fue muy importante para mí. Durante seis largos años fuimos amigos, compañeros de facultad, complices, amantes y sobre todo pareja. Ayer me dijeron que acaba de perder su bebe y no pasaba un buen momento. Sé que este blog donde siempre ocurren milagros, le hará llegar mi ánimo ( y sino Paqui, has tú el milagro).
Hace ya muchos años de esta historia, pero nunca la olvidaré igual que todos sus protagonistas.
Eramos un grupo de amigos,que en agosto decidió, con nuestro espíritu aventurero, hacer senderismo por la sierra de Grazalema. Tres parejas, de las cuales hoy solo queda el recuerdo ( y la amistad por supuesto).
Paqui, mi mejor amiga, era prima de Antonio, mi ex novio. Y eso me daba la suerte de llevar el paquete entero de vacaciones. Nosotras lo preparábamos todo entre risas y búsquedas interminables de ofertas y casas de alquiler.
Seis personas en una oficina de información( es un dato importante que fuéramos seis, porque los seis no pudimos entender mal). La amable chica,de la cual nos acordaremos toda la vida, nos dio el mapa de una ruta, de nivel bajo, nos dijo , 20 minutos ida, 20 minutos vuelta. El salto del cabrero...no olvidaré nunca el nombre.
Agosto a las cuatro de la tarde. Seis personas y ...dos botellas de agua de un litro y medio. Suficiente para un paseo de 40 minutos. O quizás menos, estábamos muy acosturmbrado a andar por el campo, a hacer senderismo y contábamos con la orientación de Antonio, que no se perdía nunca.
A la hora de caminar, ya se nos había acabado el agua. Y no veíamos ni al cabrero ni el salto. A las dos horas nos paramos en asamblea general. Seguir andando era ...una locura, lo mejor era volver.
Pero Antonio y yo, después de tanto camino queríamos ver el salto, la cabra y la madre que los trajo al mundo a los dos. Y seguimos caminando. los demás se quedaron bajo la sombra de un árbol descansando.
Por fin llegamos. Tres horas menos cuarto. Cuando llegamos, nuestros amigos estaban descansando. Pero se unieron a la fiesta unas pocas amigas con las que no contábamos.
Hubo un momento que no me veía las manos. Tenía tantas moscas pegadas que aunque las agitaba, no se iban. En un momento de desesperación, entre la desidratación y las moscas que empezaban a comerme, le pedí a mis amigos que me dejaran morir en paz. Moriría en el campo, rodeada de gente ( bueno de moscas). Literalmente no me quedaban fuerzas. Ya no.
Pero mi amiga Paqui, pegando una patada a mi dramatismo, me sacó de mi estupor, siempre ha tenido mucha fuerza y más determinación que yo, no me dejó morir en aquel campo, alegando que le hacía mucha más falta de lo que yo suponía. Y arrastra, moribunda, me llevaron ( a mí a las quinientas moscas)
Cuando a ellos ya no les queda fuerzas, vieron una casa ( yo ya prácticamente ni veía). Y nos acercamos a pedir ayuda. Básicamente agua. Y salió un señor, que nos ofreció su botijo. El señor era pa verlo. Tenía mas concentración de manchas de las que hubiese podido ver en toda mi vida junta. Y el botijo. Una estampa que no olvidaré mientras viva.
Con deciros que con la sed, la muerte en mis talones, dudaba si beber o no. Estaréis pensando muchacha, no tendrías tanta sed. Evidentemente lo pensáis porque no visteis el botijo de aquel señor. Porque era como debatir morir de sed o morir de muerte por alguna de las mil quinientas infecciones estomacales que podía contagiarte. Yo creo que supimos que era un botijo porque éll nos lo dijo... Justo cuando me tocaba a mi( no es que mis amigos no me lo ofrecieran antes, solo intentaba recobrar fuerzas para primero agarrarlo y después beber) el buen señor nos dice que él lo llena ahí en un pequeño arroyo de agua corriente. Entonces me di cuenta que la fortuna estaba de mi parte. Y todos al arroyo. A beber aguita fresca. Ala...
Hasta aquí podía ser una historia divertida. Y nada más. Pero...
Al día siguiente, empecé a encontrarme mal. Paqui estaba mal. Y los demás estaban en urgencias. Dos estaban hospitalizados. Nos hicieron cuestionarios sobre lo que habíamos comido. Pero...no coincidíamos en nada. Yo no como carne y no puedo tomar leche ni derivados, así que el único factor común que teníamos era el pan y el agua. Por lo que los médicos, sabios hombres, nos dijeron que ese agua tan fresca, tan buena y con aquel sabor tan rico... no era muy amiga nuestra.
Después con los años, hemos aprendido la lección. No caminar en agosto. No ir de ruta sin agua. Y no beber agua de cualquier parte.
No esta mal... ¿no?
Para dar la forma a las chapatitas y que queden tan cuadraditas, he utilizado una regla del cole. Ya puestos a limpiar he limpiado hasta las reglas. Es curioso porque al ponerlas de forma lateral y cortalas con ella me han quedado así. Ingredientes: Ingredientes masa madre: 170 gr. harina de fuerza 125 ml. agua mineral (templada) 12 gramos de levadura fresca Ingredientes masa pan: 230 gr. harina de fuerza 170 ml. agua mineral (templada) 12 gramos de . levadura fresca 10 gr. sal 30 ml. aceite de oliva Virgen extra Preparación: Preparación masa madre: La noche anterior verter en un bol el agua templada junto con la levadura y la harina amasar con las manos. Tapar con papel film y dejar a temperatura ambiente de 12 a 15 horas. Verter en el vaso , la masa madre, el agua, la levadura, el aceite, la harina y encima de todo la sal. Programar 30 segundos, velocidad 6 y seguidamente 5 minutos a velocidad ESPIGA.
Luego he dejado levar la masa como dos horas dentro del vaso. Después la he cogido con un poco de harina y la he puesto en una bandeja con forma alargada y con una regla he ido dando la forma de barra larga y aplanada. Luego con la misma regla he cortado porciones.
Es díficil de manejar. Pero si le echamos más harina no nos quedará sueve y crujiente.
Luego las he metido en el horno a docientos grados hasta que han estado doraditas. He metido dentro un cuenco con agua, para que el vapor de esta agua las ponga crujientes.
Luego las he rellenado de aceite de oliva, tomate y jamón serrano.
Pa comerse 4. No me siento nada culpable de ello ( eran chiquitas eh...)
El pan de centeno siempre me trae recuerdos. Recuerdos de tardes sentada en la vieja alfombra de Víctor, contando cuentos y comiendo este pan con mermelada. Esta historia comienza un viernes por la mañana, cuando tres amigos, se van a Londres a pasar un puente. Juan, María José y yo. Con nuestras maletas, nuestros ticket para subirnos en todo sin tener que pagar en cada ventanilla y las ganas de pasarlo bien. Ni María José, mi compañera de trabajo en la guarde ni yo, hablamos inglés. Pero Juan siempre me traducía todas las canciones así íbamos tranquilas. No cogimos ni un solo metro. Ni un autobús. Todo andando. Así que ya podéis imaginar como María José y Juan acabaron. Ampollas en cada uno de los dedos de los pies. Me costó arrancar a María José ( con Juan ni lo intenté), para ir a comer algo. Y fuimos a un pub, a comer "fish and chip" un filete de pescado que sabe a cualquier cosa menos a pescado y unas patatas fritas que saben,curiosamente, a pescado. Se lo pido al camarero en inglés y me siento. El camarero me llama en Inglés y me dice algo que no entiendo ni a la de tres. Media hora. Pero no me enteraba. Ya por gestos, el pobre ,desesperado, me explica que no me servía a la mesa, que tenía que recoger todo en la barra...ah que fácil era. María José tiene un antojo y a ver como lo traducía yo. Ni idea. No hay bolsas de patatas fritas por ningún lado para señalar. Y después de 199993 gestos el camarero salta y dice: "la madre que la parió". Yo no pude más que echarme a reír y añadir "andaluza como tú". El pobre camarero que había pasado más de una hora para atender a dos señoritas, resultó ser malagueño, igual que nosotras, y no solo eso. Sino vecinos, vamos que sus hermanos mayores han estudiado conmigo. Ahí nos cambió el rumbo del viaje y todo lo aconteció después. Nos recomendó un montón de sitios que no vienen en las guías y sobre todo...nos indicó un restaurante muy bonito donde se hablaba español. Y en ese restaurante empezó una de las aventuras más bonitas de mi vida. Nuestra camarera una chica Ecuatoriana preciosa. Afortunadamente es un dato importante,porque el interés de Juan fue el que despertó el interés de ella. Nos contó que era maestra, que trabajaba por la mañana en un sitio y por las tardes en el restaurante. Que ya tenía a toda su familia aquí, pero le faltaba el más pequeño de veintipocos años. Tenía que regresar pronto a casa, porque su hermano corría peligro y traérselo para Londres. Pero no quería perder el empleo de la mañana, ninguna de sus amigas tenía titulación suficiente para sustituirla. Y sabía que si lo hacía alguna chica de fuera, no volvería jamás, porque estaba muy bien pagado. Por la noche quedamos con ella para ir a bailar salsa, y al final, tuve que ir sola, porque mis cansados compañeros se quedaron dormidos de pie (literalmente) . Conocerla era un placer para los sentidos. Tenía tanta alegría, tanto desparpajo, era tan sutilmente atrevida, con esa madurez que se adquiere a fuerza de golpe y que te hace tener una visión diferente del mundo. Esa noche conoció a quién hoy es su pareja. Volví al hotel con un correo en el bolsillo y la certeza que había ganado una amistad de las que disfrutar.
Regresamos a casa.
A los cinco días abrí el correo. Era una carta desesperada. Pidiendome a gritos, con letras cuajadas de dolor, que la sustituyera en el trabajo, porque tenía que ir a pagar, a sacar a su hermano de un lío. Por sus palabras "ese lío" debía de ser algo muy grave.
Ni que decir tiene que ni me lo pensé. Le devolví el correo con una sola palabra. Sí.
Lo difícil era ahora. Decirle al resto del mundo que iba a Londres por tiempo indefinido.
Anulé las citas de las consulta, restructuré con la editorial todos los cuentacuentos, y le dije a mi familia que me iba a trabajar a Londres. Sin saber ni una palabra en inglés.
Jamás he tenido más miedo en el cuerpo que en ese viaje. En cuanto llegué empezaron los problemas. No encontraba por donde salían las maletas. Me perdí. Así sin moverme del sitio. No importa, llamó por teléfono a la persona que me tenía que recoger (otro hermano mayor) y listo. Sí si, que me lo creía yo. NO funcionaba el móvil. A esto que vi algo así como "reclamacion bagage" uff ni me acuerdo ya...pero vamos a mi me sonó a reclamar algo. Pero no era pa reclamar nada,ahí justo donde tenía que ir por ellas. Menos mal. Ya con mis maletas, me puse a buscar el chico y la chica con el cartelito que supestamente decían "bienvenida Mariló". Nadie. Me faltó llorar. Si lo que yo quería era ir a mi casa, comerme una pizza recién hecha. No estar en ese sitio horrible sin poderme comunicar con nadie. Justo cuando las lágrimas empezaron a salir de pura angustia, un chico que venía con un bebé en el mismo avión que yo, y con el que había estado jugando en el aeropuerto de Málaga, me preguntó si me ocurría algo. No, no me ocurría nada. No tenía ni una libra, no funcionaba mi móvil y no sabía que hacer. Y el chico muerto de la risa, eso sí, me prestó su teléfono, que milagrosamente funcionaba. Mis amigos ( futuros amigos) estaban en otra puerta esperándome, porque para mi sorpresa, ellos tampoco hablaban ni una palabra de inglés. Como llegamos a casa fue un milagro. Mi nueva casa era una gran casa, donde vivían dos parejas, dos hermanos y sus novias, un amigo de la familia, y en cuanto llegáramos, Susana, Víctor y yo. La casa era bastante grande. Tenía una alfombra enorme ( que más parecía una moqueta). De techos altos y una escalitana no apta para volver mareado a casa (esta es otra historia, yo no bebo, pero marearme , como nunca en mi vida, de dar vueltas, en esta escalera). Yo tenía que compartir mi habitación con Víctor, que llegaría dos días después.
Ahora me rió, pero os voy a relatar el peor día de mi vida de maestra. Llegué, tras coger cinco metros en vez de uno ( me equivoqué una mijilla) al sitio. En la recepción no me entendieron. Suerte que Susana me dejó una carta con instrucciones. Entré a mi clase y vi a mis alumnos. El más joven podía tener unos 55 años. Eran ingleses, que por algún motivo, tenían que trabajar de cara al público español. Mi trabajo consistía en enseñarles a rellenar formularios. Nombre ,dirección etc...
Todas las caras me miraban. Y empecé a hablar en español. Y todos se miraban entre sí como si yo fuera una especie de otro planeta. Estaban disgustados por estar ahí, y ...no tardaron mucho en hacérmelo ver.
Pero claro, era yo o ellos. Y evidentemente no me iba a dejar ganar. El curso duraba una semana y en esa mañana ya había repasado con ellos todos los ítem de los cuestionarios.
Cuando llegué a casa, en la salida del metro, dos chicos negros me salieron al camino. Nadie me dijo que estábamos en un barrio "algo peligroso". Creo que me salvó de ser robada el no entender lo que me pedían. Pero pasé tanto miedo en el forcejeo, que no dormí nada en toda la noche. Suerte que siempre he corrido rápido...
A la mañana siguiente, cuando fui a mi trabajo, sentí lo que sentían los niños pequeños cuando sus madres la dejan en el colegio los primero días del curso. Cuanta angustia llevaba yo en el cuerpo.
Repasé los conceptos...y todos aprendidos.Y a mí que me quedaba la esperanza que no fuera así. A ver que hacía en las próximas cinco horas.
Bueno, no me quedó otra. Tuve que solucionarlo como buena andaluza que soy.
En la tercera hora tenía a todos los alumnos bailando sevillanas. En las cuartas jugábamos a hacer una paella, y en la quinta uno casi se muere de tanto ajetreo. Las cosas iban mejorando.
El cuarto día me robaron el monedero. Y a las diez, cuando salió el primero del trabajo vino a socorrerme, pero yo había caminado 8 horas y 20 minutos. Sin comer ni beber. Creo que pasé como cinco o seis veces por la misma tienda de chocolate.
A la semana siguiente, el número de alumnos se había duplicado. Y a la siguiente triplicado. Con lista de espera. Creo que se corrió la voz que se comía paella gratis y que había cuadro flamenco incluido ( como ellos no sabían, pensaba que yo, estaba bailando tangos, malagueñas y todo lo que pude bajarme de internet pero no hacía otra cosa que ser una impostora). No sabía bailar, pero daba el pego. Había visto a mi hermana bailar en todas las actuaciones, así que sabía lo suficiente para mentir con descaro.
El segundo día de estar allí, descubrí que la luz de las casas se compraba en los kioscos. Se recargaba en una tarjeta. Pero no fuimos capaces de encontrar ni la tarjeta ni el kiosko. Como la única que sabía inglés era Susana...los demás nunca se molestaron en averiguarlo. Fueron noches entrañables, sentados en el salón. Entre mezclando nuestras historias con cuentos y anécdotas. Me sentía muy afortunada por la experiencia que me había tocado vivir. Desayunaba arroz y huevo duro, porque me daba vergüenza pedir pan y aceite. Comía arroz a medio y día y por la noche. Suerte que pronto descubrieron mis dotes culinarias y me dejaron a mí...por que sino... Llegó Víctor. Y con él la casa se vistió de fiesta. Fuimos al museo del juguete a volver a ser niños, pasamos un día en un parque de atracciones y bailamos salsa en un barco ( me registraron en la entrada...y me dejo impresionadísima). No volví a ver a Susana. Yo me vine un sábado y ella regresó un domingo. Pero sé que dejé allí una familia.
No os olvido. Thaís, yo también quiero lo mismo.A por ello. Susana, ese bebé...no debió nunca de llevar un nombre tan feoooooo. Pero si le llamas María me siento un poco menos culpable. Juan, tienes mucha suerte de tener esa familia. Y esa familia tiene mucha suerte de tener a ti. Susan, me han llegado las fotos de el bebé...no imaginé que era ni la mitad de bonito. Y a los tres hermanitos... que os admiro. Por vuestra forma de organizaros y convivir. Por vuestra forma de luchar y seguir adelante. Ojalá que el sueño de todos ellos, se cumpla tan pronto como se merecen. Os quiero.
1 sobre de levadura
350 gr. harina de fuerza
150 gr. harina integral de centeno
230-250 gr. de agua
50 gr. de aceite de oliva
2 cucharadas de sal
Mezclamos los elementos secos. Luego echar el agua templada. Es una mezcla muy blanda que no se puede casi manejar. Dejar levar como dos horas. Echar en un molde y dejar otras dos horas. Cocer 40 minutos a 200 grados.
Sin duda esta ha sido la semana de los reecuentros. El miércoles me encontré con un vecino y pasó algo muy gracioso. Le sonreí de lejos, y el me sonrió. Fijo que no me ha conocido pensé... Es unos cuantos años mayor que yo...y la verdad, jugaba con otros niños y niñas de la calle. A la segunda sonrisa se acercó jajaja. Cuando le llamé por su nombre y le dije quien era no daba crédito.."te recordaba como una niña como una mujer tan guapa", bueno fue por compromiso pero sonó bien.
En estas alturas de la vida me he dado cuenta de algo. Y quiero compartirlo con vosotros y vosotras. Y luego voy a contaros un sueño. Constantemente entra en mi vida gente nueva. Y me doy cuenta lo difícil que es acercarse a alguien sin que parezca que tienes un interés por esa persona. Si te acercas a un chico...pues ya tienes interés por él. Y es díificl demostrar lo contrario. Que te parece interesante y que te gustaría conocerlo más.Qué díficiles somos los seres humanos. Igual ocurre ( o al menos a mí) con las mujeres. Es difícil que te acerques a alguien sin que ya te cuestione tu identidad sexual. Y yo que tengo la sana costumbre de decir todo lo que me gusta de la gente, así a bocajarro...pues ya imagianas...
El sábado pasado tuve un sueño con alguien. Esa persona sabe perfectamente quien es, pero le voy a dar el anónimato que se merece. Esta persona me llamó mucho la atención, es cierto, no puedo negarlo. No me puedo resistir a las personas que esconden una inteligencia fresca detrás de su tímidez. En el sueño pasaba lo siguiente. (En una conversación anterior yo le había dicho cómo lo veía y lo que me parecía).
"Estaba en mi casa. Sonaba el télefono. Lo cogía y era él. Pero podía ver desde donde me llamaba. Sabía que me llamaba de un télefono público. Pero antiguo de madera...precioso. Me decía que iba a venir a cenar a casa con un amigo. Me decía lo que quería cenar el amigo. Pero lo de él tenía que averiguarlo. Entonces le daba muchas opciones...y solo me sonreía.
Hago un montón de cosas...y vuelve a llamarme. ¿Lo has pensado ya? Pero parecía angustiado...
Yo seguía sin saber que decir... y cada vez estaba más preocupada.
Sentía que iba a decirme algo en cualquier momento. Algo importante. Pero dependía de la comida que iba a prepararle. Y no sabía relacionarlo.
Todo hubiese quedado ahí sino hubiese vuelto a soñar dos veces más, esta semana. Y era muy curioso. Porque en las dos entraba como dentro de un sueño...a decirme...¿Lo sabes ya? Y en ambos casos estaba angustiado. Cómo si dentro de él hubiese otra pregunta que solo saldría cuando yo le diera la respuesta.
Nunca me había pasado antes. Y esta noche me levantado sobresaltada...pero había menos angustia en su voz...
Quizás ya haya decidido él lo que quiere para cenar...me quitaría un peso de encima uffffffff :)
Receta muy fácilita. Es pan baguette con chocolate (nutella) por dentro. Me ha gustado mucho la receta de este pan. Y como bien dice la autora. Es pan pan y muy fácilito. La receta es perfecta. Su autora es Comuju,una forera de mundo recetas. * 700 gr. de harina * 14 gr. de sal * 10 gr. de levadura * 400 gr. de agua tibia.
Amasar y dejar reposar 1 h. Formar las baguettes y dejar subir otra vez, más o menos 20 min.
No olvidaros de poner un pequeño cuenco con 50 ml. de agua tibia en el horno y rociar las baguettes de agua salada antes de hornear. 10 min. a 250º + 15 min. a 210º ( depende un poquito del horno)
Me he comprado un libro "El arte de hacer pan" y es una de las recetas del libro. Al principio me ha chocado mucho eso de echar limón al pan...pero el resultado me ha encantado.
Ingredientes:
450 gramos de harina 270 ml de agua 1 cucharada mantequilla 25 gramos de levadura fresca 1 cucharada de zumo de limón 1 cucharada de azúcar Media cucharada de sal 1 cucharada de leche en polvo
Poner en el horno 30 minutos a 50 grados y 20 a 225.
A mi padre le gusta el pan pan. Y a quien no. Entonces intento que tenga uno al menos a la semana. Este es muy sencillo. Mi experiencia me dice que si dejo levar mucho el pan, automaticamente deja de ser cateto para ser de ciudad.
Esta receta es una mezcla del pan de pirex, de la hogaza caliente y cualquier otro.
Pero la verdad es que está muy bueno.
Ingredientes:
500 de harina de fuerza
1 cucharadita de sal
2 cucharaditas de aceite
1 sobre de levadura de Panadero.
300 ml de agua templeda
Primero los solidos y luego los liquidos. Y a amasar.
Lo dejo media hora en un recipiente de cristal que se pueda meter en el horno. Lo ideal es ponerle tapadera pero como no tengo... y la verdad sale bastente bueno.
Y lo mejor...dura una semana en una bolsa. Bueno supuestamente porque nunca nos ha durado una semana...
Le hice unos cortes cuadrados con un cuchillo. En el horno puse primero la parte de abajo 15 minutos y luego 5 minutos las dos partes a 200 grados.
Desde que me he mudado a Guadalmar no he conseguido un pan decente. Por eso me compré la chef y más tarde, la thermomix.
Hago pan casi a diario, pero no hay dos veces que me salga igual... Eso si, siempre me sale muy bueno.
Estos panecillos tienen su historia. El anudado lo aprendí por internet en una página muy interesante que dejó una forera http://ileypanes3.tripod.com/id7.html me llevó todaaaaa una mañana hacer el panecillo. Delante del ordenador venga a darle vueltas al pan pa arriba y pan para abajo. Hasta que me di cuenta que se hacen con un solo hilo. Yo lo estaba intentando con dos. Pero mereció la pena ¿No os parece? Ahora no hago otro, sale esponjoso y riquisimo.
La receta es la siguiente:
500 gr de harina, yo utizo la de fuerza o la de reposteria pero también he utilizado la primera que he pillado.
300 ml de agua
Una cucharada de sal
Una cucharada de aceite de oliva
Una cucharada de azúcar
Un sobre de levadura de panadero. La quimica no vale.
Yo hecho siempre lo solido, lo mezclo y luego añado lo liquido. Y a amasar.
En el horno es otra historia. Mi horno los mima a 15 minutos 200 grados, pero se de quien lo tiene que poner 40 minutos.
Es cuestión de quemar los 45 primeros o dejar crudo los 23 primeros.
El levado es mi asignatura pendiente. Nunca tengo el tiempo suficiente para dejarlos levar. Pero cuando estoy apurada los pongo en el horno 10 minutos a 50 grados y espero que doblen su tamaño. Pero la verdad están mas esponjonsos cuando levan de forma natural, para que nos vamos a engañar.